Sueño todos los días con que
llegue el verano, pero como sé que aún falta mucho, me mentalizo y pienso en
que todos los días son una fiesta.
Intento expresarme con
alegría y soltura, como sí estuviera bailando en una discoteca una de mis
canciones favoritas, sin importarme las críticas o miradas extrañas de los desconocidos.
No les voy a permitir que me estropeen la noche.
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